Estado de las Organizaciones en 2026: la brecha que separa a América Latina del resto del mundo
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El 88% de las organizaciones en el mundo ya prueba inteligencia artificial. El 81% no ve una ganancia real en sus números. Ese es el problema que McKinsey documenta a escala global.
En América Latina el problema es otro, y es anterior: solo 1 de cada 10 empresas de la región usa IA, y apenas el 6% logra capturar valor real de ella. Lo dice el CCLATAM (Centro para la Convergencia de América Latina) en su informe de julio de 2026. La infraestructura ya no es la excusa — casi la mitad de las empresas de la región cuenta con banda ancha de alta velocidad. El freno es organizacional. El mismo freno que McKinsey encontró en su encuesta a más de 10,000 líderes senior en 15 países y 16 industrias: 72% admite que su organización no está lista para lo que viene, y de los que sí se declaran optimistas, solo un tercio se siente preparado.
En una frase: mientras el mundo debate cómo capturar valor de una adopción de IA ya masiva, América Latina todavía resuelve el primer escalón — y eso, leído bien, es una oportunidad de saltarse errores que otras regiones ya pagaron caro.
¿Cómo le va a América Latina en la adopción de IA frente al resto del mundo?
Mal en el número, bien en el terreno. Solo 10% de las empresas latinoamericanas usa inteligencia artificial y 6% capta valor de ella, según CCLATAM. Si la región acelera esa adopción, el mismo informe proyecta un crecimiento económico anual hasta 1.3 puntos porcentuales mayor de aquí a 2030 —hasta 3.8% promedio— y 4.8 millones de empleos formales de alta cualificación en la economía digital.
El contexto no ayuda. El Banco Mundial proyecta que el PIB regional crecerá 2.1% en 2026, por debajo del 2.4% de 2025, con condiciones de financiamiento restrictivas y una incertidumbre que el propio organismo describe como "mundial e interna". La informalidad persistente sigue dejando a millones de trabajadores fuera del sistema formal, lo que limita justo la productividad sostenida que McKinsey identifica como la nueva prioridad global.
Hay una lectura provocadora aquí: la región lleva dos décadas operando bajo volatilidad cambiaria, política y regulatoria. Ese entrenamiento en incertidumbre es, sin que casi nadie lo nombre, el músculo de adaptación que el reporte global pide desarrollar recién ahora en geografías que hasta hace poco daban la estabilidad por sentada.
¿Por qué el 81% de las empresas no ve resultados de su inversión en IA?
Porque probar IA y adoptarla no es lo mismo. El 88% de las organizaciones experimenta con inteligencia artificial, pero el 81% no reporta ganancias significativas en sus resultados finales. El 86% de los líderes siente que su organización no está preparada para integrarla en la operación diaria, y una de cada seis todavía no tiene un responsable de nivel C para esta agenda.
La brecha no es de tecnología. Es de gobierno: sin alguien en el C-suite dueño de la adopción, la IA se queda en pilotos aislados que nunca tocan el flujo real del negocio. Para América Latina, donde la adopción todavía es incipiente, esto es una ventaja de secuencia: nombrar ese responsable antes de escalar, no después de tropezar como ya le pasó a buena parte del mundo desarrollado.
Agentes de IA y personas: ¿quién hace qué a partir de ahora?
La IA agéntica —sistemas capaces de perseguir metas de varios pasos con supervisión humana limitada— todavía genera cautela. Solo el 25% de los líderes espera que asuma roles de compañero de equipo autónomo en el corto plazo.
Lo que sí está en marcha es el rediseño del trabajo mismo. McKinsey estima que 75% de los roles actuales necesitarán una nueva mezcla de habilidades, combinando fluidez tecnológica con capacidades socioemocionales. Bettina Dietsche, CHRO de Allianz, lo resume sin rodeos:
"En cinco años, dos tercios de las habilidades que necesitamos serán completamente diferentes. Y cinco años es, básicamente, mañana."
Su pregunta para cada equipo: cómo usar la IA para recuperar al menos cuatro horas de trabajo a la semana. El 55% de los líderes cree que desarrollar esas capacidades en su gente traerá ganancias de productividad exponenciales.
Los centros de servicios compartidos: la ventaja que América Latina ya tiene y todavía no explota
Los centros de servicios compartidos dejaron de ser back-office transaccional. Están migrando hacia Centros de Servicios Globales de Negocio (GBS) impulsados por IA, y el 84% de los líderes planea ampliar su alcance en los próximos dos años, con foco en innovación, transformación y analítica.
México, Colombia y Costa Rica llevan más de dos décadas siendo hubs de servicios compartidos para el mundo. Esa base de talento y procesos ya montada es justo lo que el reporte pide como punto de partida — el salto pendiente no es construir el centro, es volverlo agéntico. El freno son los sistemas heredados (42%) y la resistencia interna al cambio (41%), los mismos dos obstáculos que explican por qué la región todavía no convierte esa ventaja en resultado.
Hitachi enfrenta ese mismo freno con un enfoque de "Cliente Cero": prueba la IA puertas adentro, sobre problemas industriales reales, antes de escalarla afuera. Lorena Dellagiovanna, CS&HRO de Hitachi, lo plantea así:
"Escalar la IA es un desafío de liderazgo tanto como uno técnico, que requiere un compromiso sostenido con las habilidades, la confianza y la disciplina de ejecución."
La compañía se comprometió a formar 50,000 profesionales de IA generativa para el año fiscal 2027.
Geopolítica, nearshoring y estructura rígida: el freno que nadie quiere nombrar
El 72% de los líderes reporta un impacto notable de la incertidumbre geopolítica en su organización, y el 38% señala las estructuras rígidas como el principal obstáculo para reaccionar rápido. En América Latina eso convive con una oportunidad concreta: el nearshoring sigue redibujando el mapa de inversión, con México, Colombia y Centroamérica captando manufactura y servicios que antes vivían en Asia.
El problema es el mismo que en cualquier otra región: una estructura rígida no puede capturar una oportunidad que se mueve rápido. Las empresas que reasignan recursos y talento con velocidad tienen 2.2 veces más probabilidades de superar a sus competidores en retorno total para accionistas. En un entorno de financiamiento restrictivo como el que proyecta el Banco Mundial para 2026, esa velocidad para reasignar deja de ser un lujo de gestión y se vuelve la diferencia entre capturar el nearshoring o verlo pasar de largo.
De la estructura al flujo: por qué reorganizar el organigrama ya no alcanza
Dos tercios de los líderes consideran que su organización es excesivamente compleja e ineficiente. El foco está pasando del diseño estructural —quién le reporta a quién— hacia cómo fluye el trabajo: eliminar duplicidades, sincronizar la información entre áreas.
El problema es que la reasignación dinámica sigue siendo rara. Solo el 30% de las organizaciones mueve presupuesto y talento a nivel de toda la empresa para alimentar sus prioridades de mayor impacto. En la región, la informalidad persistente es la versión más extrema de esa rigidez: no solo frena el flujo del trabajo dentro de la empresa, deja a millones de personas fuera del sistema formal antes de que ese flujo pueda incluirlas.
El liderazgo que se mira hacia adentro rinde más
El éxito sostenido ya no depende solo de la estrategia. Depende de las prácticas de gestión, la cultura y la inversión real en la salud de la gente — lo que McKinsey llama capital organizacional.
Hay una oportunidad que casi nadie está tomando: solo el 20% de los líderes cree que las recompensas no financieras pueden impulsar el desempeño. Cuatro de cada cinco organizaciones mantienen o amplían sus esfuerzos de diversidad e inclusión, y ahora el trabajo es afinar cuáles de esas iniciativas generan impacto real, no solo sostenerlas.
El liderazgo mismo se está redefiniendo desde adentro: crecimiento personal, autorreflexión. El dato lo respalda. El 30% de los líderes reflexivos cree que su organización puede adaptarse rápido al cambio. Entre los líderes no reflexivos, esa cifra cae a 17%.
Las barreras que están frenando la doble transformación
Categoría de barrera | Factor principal | % de respuesta |
Adopción de IA | Preocupaciones sobre sesgo, propiedad intelectual y reemplazo de empleos | 46% |
Adopción de IA | Preocupaciones regulatorias, éticas o legales | 44% |
Fragilidad global | Estructuras y procesos organizacionales rígidos | 38% |
Fragilidad global | Regulaciones locales | 32% |
GBS / Servicios compartidos | Integración con sistemas existentes | 42% |
GBS / Servicios compartidos | Resistencia al cambio | 41% |
Datos globales de McKinsey. En América Latina, operar bajo marcos regulatorios distintos en cada país suele pesar tanto como la resistencia interna al cambio a la hora de escalar un modelo regional.
La doble transformación: la hoja de ruta para 2026
Prosperar en 2026 exige avanzar en dos frentes a la vez — tecnológico y organizacional — no uno después del otro. Se plantean cuatro movimientos concretos:
Recalibrar la agenda del C-suite. La adopción de IA debe liderarse desde tecnología, pero centrarse en las personas: por cada dólar invertido en tecnología, se sugiere invertir cinco en la gente que la va a usar.
Construir arquitectura flexible. Infraestructuras tipo "malla de IA" (AI mesh) que permitan a los agentes colaborar sin depender de un solo proveedor.
Planificar en ciclos cortos. Pasar de revisiones de talento cada dos o tres años a planeación por escenarios cada trimestre — clave en una región donde el tipo de cambio y la política local pueden mover el plan de un trimestre a otro.
Definir la accountability. Dejar claro qué decide una persona y qué decide una máquina, con supervisión humana siempre presente en lo crítico y lo ético.
Estrategia sin operación es solo una intención
Los números dejan un patrón, tanto en el reporte global como en la lectura regional: la tecnología ya está disponible, el diagnóstico también. Lo que falta es la cadencia — la disciplina de conectar la decisión estratégica con lo que pasa todos los días en el equipo.
Eso es exactamente el terreno donde trabajamos en AQuest: desde México hasta Argentina, acompañamos a organizaciones de banca, aerolíneas, retail y telecomunicaciones a co-crear ese puente entre la estrategia y la operación.
Si tu organización está en ese 72% —o en el 90% regional que todavía no adopta IA de forma real— hablemos de por dónde empezar.
Preguntas frecuentes sobre el Estado de las Organizaciones 2026
¿Qué es el reporte The State of Organizations 2026 de McKinsey?
Estado de las organizaciones. Es una encuesta a más de 10,000 líderes senior en 15 países y 16 industrias que identifica nueve transformaciones organizacionales críticas, impulsadas por la IA, la disrupción económica y geopolítica, y los cambios en la fuerza laboral.
¿Cuál es la adopción real de IA en las empresas de América Latina?
Según el CCLATAM (julio 2026), solo 10% de las empresas de la región usa inteligencia artificial y apenas 6% capta valor significativo de ella, pese a que cerca de la mitad ya cuenta con banda ancha de alta velocidad.
¿Qué porcentaje de organizaciones no está lista para los cambios de 2026?
El 72% de los líderes encuestados por McKinsey admite que su organización no está preparada. Incluso entre los optimistas, solo un tercio se siente listo.
¿Cómo afecta la coyuntura económica 2026 a las organizaciones latinoamericanas?
El Banco Mundial proyecta que el crecimiento del PIB regional bajará a 2.1% en 2026 (desde 2.4% en 2025), con condiciones de financiamiento restrictivas e informalidad persistente que limitan la creación de empleo formal.
¿Qué es la IA agéntica?
Son sistemas de inteligencia artificial capaces de perseguir metas de varios pasos con supervisión humana limitada, a diferencia de las herramientas de IA que solo responden a una instrucción puntual.
¿Qué es la "doble transformación" que propone el reporte?
Es avanzar simultáneamente en dos ejes: la transformación tecnológica (IA, arquitectura, agentes) y la transformación organizacional (estructura, cultura, liderazgo, accountability).
¿Cuánto se sugiere invertir en personas por cada dólar en tecnología?
Cinco dólares en personas por cada dólar invertido en tecnología, para que la adopción de IA se traduzca en resultados reales y no se quede en pilotos.
Fuentes:
The State of Organizations 2026: Three tectonic forces that are reshaping organizations, McKinsey & Company.
Unlocking the Digital Potential of Latin America and the Caribbean, CCLATAM, julio 2026 (vía Infobae).
Perspectivas Económicas: América Latina y el Caribe, abril 2026, Banco Mundial.




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